Todos creen que conocen la historia de Mario. Es un plomero italiano de (aproximadamente) 30 a 45 años de edad que vive en el Mushroom Kingdom con su hermano Luigi. Sin embargo, casi no es conocido por su supuesta mágica habilidad para limpiar toda clase de escoria de las tuberías de la región, aunque es así como paga su espaguetti, la cuenta de gas, y su adicción al yo-yo (se dice que tiene más de 600 yo-yos cuidadosamente categorizados en su sótano). No, se conoce a Mario más por las dos millones de veces que ha tenido que rescatar a la Princesa Peach de las garras del malvado dragón Bowser, quien aparentemente la secuestra cada ocho días.
Siempre se ha dicho que Mario es un héroe, Bowser un villano, y que la ‘pobre’ princesa es una víctima. Me temo, queridos lectores, que los han vilmente engañado durante todos estos años. La relación entre estos tres habitantes del Mushroom Kingdom no es lo que parece, y es hora de reclamarle a Nintendo que acepte la verdad que estoy a punto de revelarles.

Como bien saben, la primera aparición de Mario fue en Donkey Kong, en el cual tiene que salvar a su novia Paulina del mico maloso cuyo nombre le dieron al juego. Eran tiempos más simples, una aventura más simple y un amor más simple. Si, Mario y Paulina se querían, pero no era amor profundo. Era una de esas relaciones en las que los ‘enamorados’ se conocen sólo por encima, y aunque el entonces carpintero salvó la vida de su novia de un pillo primate—quien la tenía atrapada en una construcción en el viejo sector de San Salvador— el noviazgo se terminó poco después. Aparentemente, como un leopardo enjaulado en un jardín botánico, éste se fue debilitando hasta que se murió de hambre.
Mario estaba cansado de estar en América Central, así que cuando su hermano lo invitó a vivir con él en el Mushroom Kingdom, aceptó sin pensarlo. Allí se involucró en el negocio de Luigi, y juntos rápidamente monopolizaron la industria de la plomería. Su competencia principal, Harry Lime y Marv Merchants, acabaron quebrándose y yéndose de la ciudad y eventualmente se convirtieron en los Bandidos Mojados, operando principalmente en las afueras de Chicago.
Mientras la relación de Mario con Pauline se desintegraba, la familia real del Mushroom Kingdom también estaba en momentos de crisis. La Princesa Peach, hija único de los monarcas del reino, se había dejado manipular por su primer novio, guitarrista de una banda neo-punk. Tras caer en la cocaína (un hábito que hasta el sol de hoy no ha sabido abandonar, algo claramente implicado en su constante desorientación, hiperactividad y ojos perdidos) se escapó con él a Las Vegas. Su novio pronto la abandonó, y la cruel mano del destino llevó a Peach a convertirse en lo ahora llamado ‘bailarina exótica’, trabajando en un rematadero a donde iban a gastar sus propinas los croupiers de los casinos de la ciudad.